Serena alzó la mirada y sonrió con tranquilidad.—Sí, voy a casarme.La respuesta fue sencilla, pero tuvo un efecto devastador en Minnie.Durante un instante, la mujer se quedó inmóvil.Había esperado encontrar a Serena rota, triste, humillada por haber perdido a Rocco. Había esperado ver en sus ojos el dolor de una mujer derrotada.Pero no encontró nada de eso.Serena estaba ahí, frente a ella, usando un vestido de novia, hermosa y segura.Feliz. Y eso era lo que más la enfurecía.Minnie apretó los labios y giró hacia la encargada de la boutique.—Quiero ese vestido.Señaló el vestido que Serena llevaba.La empleada abrió los ojos sorprendida.—Lo siento, señorita, pero ese vestido ya fue comprado y está reservado para la señora Serena.Minnie frunció el ceño.—No me importa. Lo quiero.—Pero...—¿Acaso no escuchaste? —interrumpió Minnie con arrogancia—. Dije que lo quiero.Elaine observaba la escena en silencio.No dijo nada. Solo miraba.Siempre había sido una mujer que sabía leer a
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