—¡Tío! ¿Por qué me golpeas?
La voz de Rocco salió cargada de indignación y sorpresa.
No estaba acostumbrado a que alguien lo enfrentara de aquella manera.
Mucho menos alguien de su propia familia.
Elion lo miró fijamente. No había compasión en sus ojos.
Solo decepción.
—¿De verdad preguntas por qué?
Rocco apretó la mandíbula.
—No hice nada malo.
Una risa fría escapó de Elion.
—¿No hiciste nada malo? ¿Fuiste a la mansión Lassani, humillaste a Serena delante de su familia y le ofreciste convertirl