Serena alzó la mirada y sonrió con tranquilidad.
—Sí, voy a casarme.
La respuesta fue sencilla, pero tuvo un efecto devastador en Minnie.
Durante un instante, la mujer se quedó inmóvil.
Había esperado encontrar a Serena rota, triste, humillada por haber perdido a Rocco. Había esperado ver en sus ojos el dolor de una mujer derrotada.
Pero no encontró nada de eso.
Serena estaba ahí, frente a ella, usando un vestido de novia, hermosa y segura.
Feliz. Y eso era lo que más la enfurecía.
Minnie apretó