Serena despertó con un grito ahogado.
Su cuerpo se incorporó de golpe mientras buscaba desesperadamente aire. El corazón le golpeaba el pecho con tanta fuerza que parecía querer escapar de él.
Sus ojos recorrían la habitación sin comprender dónde estaba.
No era aquel cuarto oscuro.
No olía a humedad. No escuchaba las risas de aquellos hombres.
Solo había silencio Un silencio cálido.
Las cortinas se movían suavemente con la brisa y la luz del amanecer entraba por la ventana, iluminando una habita