Serena lo sostuvo con la mirada durante varios segundos. En sus ojos ya no había miedo, tampoco amor. Solo una calma fría que terminó desesperando aún más a Rocco.
Después, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Con quién decida casarme dejó de ser asunto tuyo hace mucho tiempo. Pero no te preocupes... muy pronto te enterarás.
Aquellas palabras fueron como una puñalada.
Los hombres de seguridad se acercaron inmediatamente.
—Señor Rocco, debe retirarse.
Él intentó acercarse otra vez a Seren