El silencio que había quedado después de las palabras de Sebastián fue mucho más incómodo que cualquier reproche.Nadie esperaba aquella reacción.De hecho, para muchos de ellos, lo más lógico habría sido exactamente lo contrario. Después de todo lo ocurrido en las últimas horas, varios habían asumido que, al regresar a la villa, lo primero que haría sería apartar a Juliana definitivamente de sus vidas.Desde su perspectiva, ella no era más que una empleada que había terminado convirtiéndose en el centro de una serie de problemas que habían puesto en riesgo a la familia. Su hermana había sido secuestrada, se había exigido una suma millonaria por su rescate y, según lo que todos habían escuchado, Sebastián había terminado recibiendo un disparo durante el intercambio del dinero.Para ellos, la conclusión era sencilla: Juliana representaba un problema: un problema que cualquier Echeverría habría eliminado de inmediato de su camino, pero en lugar de apartarla, Sebastián estaba dándole un
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