Mientras la luz del nuevo día comenzaba a filtrarse lentamente entre los ventanales de la mansión y los primeros sonidos de la mañana rompían el silencio habitual de la casa, algunos de sus habitantes continuaban durmiendo profundamente, completamente ajenos a todo lo que había ocurrido durante la noche.Para ellos, aquella mañana debía ser como cualquier otra.Pero para otros, la noche había sido demasiado larga.Había quienes no habían conseguido descansar, quienes habían pasado las horas intentando encontrar una solución a problemas que parecían haberse vuelto demasiado grandes, atrapados entre la ansiedad, la incertidumbre y una mezcla de emociones que resultaba imposible ordenar. Miedo, culpa, tristeza, confusión... todos esos sentimientos se habían acumulado hasta convertirse en un peso difícil de soportar.Juliana había dejado la cama antes de que el sol apareciera por completo. Después de pasar horas intentando conciliar el sueño sin conseguirlo, comprendió que permanecer encer
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