Juliana sentía como si estuviera viviendo una escena en una película a la que no pertenecía. Hacía apenas unos minutos había estado parada frente a toda la familia Echeverría usando el mismo uniforme que había llevado durante años, esperando a Sebastián.
Ahora estaba en una de las habitaciones de huéspedes de la villa. Una habitación que era más grande que el departamento de su tía, donde vivía con Amanda. Con muebles elegantes, cortinas de telas pesadas, una cama enorme perfectamente arreglada