El silencio que había quedado después de las palabras de Sebastián fue mucho más incómodo que cualquier reproche.
Nadie esperaba aquella reacción.
De hecho, para muchos de ellos, lo más lógico habría sido exactamente lo contrario. Después de todo lo ocurrido en las últimas horas, varios habían asumido que, al regresar a la villa, lo primero que haría sería apartar a Juliana definitivamente de sus vidas.
Desde su perspectiva, ella no era más que una empleada que había terminado convirtiéndose en