Ángela
Salí de la consulta con la confirmación aún retumbándome en la cabeza: estaba embarazada.
Caminé sin rumbo por la ciudad, dándole vueltas a los últimos acontecimientos de mi vida. Mi vida antes era tan ‘normal’ y ahora parece una telenovela.
El fin de semana se hace largo. Pienso demasiado, duermo poco, y Gabriel vuelve una y otra vez a mi cabeza.
La idea de contactarlo se instala en mi cabeza.
Tiene derecho a saber que iba a ser padre. Quizá lo correcto era llamarlo, contarle la verdad