Arianna
Me lleva en brazos al baño y se las arregla para llenar la tina mientras me sostiene. Cuando todo está listo, entra conmigo y nos sumergimos en el agua que, aunque está tibia, se siente como dardos afilados que me perforan la piel. Me aferro a él aún más fuerte para soportar el escalofrío y los temblores que se desatan.
Enzo toma la esponja para frotar mi piel, buscando bajar la alta temperatura de mi cuerpo, lo que paradójicamente me hace sentir como si estuviera en un glaciar.
—Tranqu