El viaje comenzó pocos minutos después.Nadie sugirió esperar hasta el amanecer del día siguiente. Después de la grabación de Sofía, el tiempo parecía haberse convertido en un enemigo. Cada minuto perdido aumentaba la sensación de que las respuestas podrían escaparse de sus manos una vez más.Helena observaba el paisaje a través de la ventana del coche.Los árboles pasaban rápidamente, formando sombras oscuras bajo la tenue luz de la mañana. El campo, que siempre le había transmitido una sensación de paz, ahora parecía diferente. Cada camino, cada pradera y cada casa lejana escondían preguntas que no sabía responder.Su padre estaba vivo.La frase seguía resonando en su mente.A su lado, Gabriel conducía en silencio. La expresión seria de su rostro y la mirada fija en la carretera delataban que sus pensamientos estaban tan agitados como los de ella.En el asiento trasero, Clara permanecía callada, sosteniendo el teléfono entre las manos sin siquiera mirar la pantalla.Por primera vez
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