El silencio permaneció dentro de la SUV.
Nadie habló.
Nadie se movió.
La imagen congelada de Ricardo seguía en la pantalla de la computadora portátil.
Como una acusación.
Como una pieza que no encajaba.
Pero que, de alguna manera, siempre había estado presente.
Helena observaba la pantalla.
Intentando encontrar una explicación lógica.
Una explicación simple.
Pero no existía.
Ricardo estaba allí.
En la granja.
Horas antes de que ella llegara.
Horas después de la desaparición de su madre.
Y eso n