Helena no durmió bien.La fotografía encontrada en la caja seguía ocupando sus pensamientos.La amenaza era clara.Directa.Personal."Mantente alejada de esto, Helena."Por primera vez desde el comienzo de toda aquella historia, alguien había dejado de atacar a la empresa.Ahora la estaban atacando a ella.O al menos intentaban asustarla.El problema era que el miedo no era el sentimiento predominante.Era la rabia.Alguien había puesto drogas en su bebida.Alguien había intentado silenciarla.Y ahora alguien creía que podía intimidarla.Se equivocaron por completo.A la mañana siguiente, el ático parecía más agitado de lo normal.Gabriel ya estaba en una llamada cuando Helena entró en la cocina.Su tono de voz era frío.Directo.Impaciente.Algo iba mal.Muy mal.—No me interesa quién lo autorizó.Quiero una solución.Hoy.No mañana.Hoy.Helena se sirvió café.Observando en silencio.Cuando la llamada terminó, Gabriel soltó un largo suspiro.—¿Problemas?preguntó ella.—Muchos.—¿Q
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