Capítulo 4 – Primera comidaEl comedor de los Blackwood era una catedral de piedra y sombras.Elena fue conducida hasta allí por un sirviente mudo, vestida con un vestido que no había elegido de seda color sangre, demasiado escotado, demasiado abierto, demasiado transparente bajo las llamas de los candelabros. Su cabello aún húmedo caía sobre sus hombros desnudos. Sin sujetador. Sin bragas. Julian se había llevado los suyos.«Ya no tendrás derecho a vestirte sola.»Había obedecido. Porque negarse habría sido peor. Porque sus piernas aún temblaban por el baño de la víspera. Porque el olor a lavanda seguía subiéndole a la cabeza.La mesa era larga, de roble ennegrecido, cubierta con un mantel blanco. Candelabros, plata, rosas mustias. Y al fondo, dos hombres.Cassian presidía en el lugar del amo. Chaqueta negra, camisa blanca abierta sobre un torso donde corría una cicatriz. No leía, no comía, no miraba su plato. Miraba la puerta. La esperaba a ella.Julian, en cambio, estaba hundido en
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