Capítulo 9 – El Consejo de las sombras
La sala del Consejo olía a sangre seca y cera quemada.
Elena nunca había imaginado un lugar así. Una rotonda subterránea, iluminada por braseros suspendidos, con una mesa redonda de obsidiana pulida. Alrededor, hombres —todos Alfa— vestidos de negro, cuero, armaduras de gala. Sus ojos brillaban en la penumbra como los de los lobos que eran.
Cassian la había vestido él mismo. Un vestido largo, violeta oscuro, abierto hasta el muslo, con un corsé que le apla