Capítulo 6 – El marcaje
La ceremonia de sumisión había dejado un sabor a hierro en su boca.
Elena había subido sola a su habitación, con la túnica blanca pegada a su piel húmeda, la huella de los dedos de Cassian aún ardiendo entre sus muslos. Se había dejado caer en la cama, con los ojos abiertos hacia el dosel, escuchando los latidos de su propio corazón.
«Esta noche iré a tu habitación.»
Pero no fue Cassian quien abrió la puerta.
Fue Julian, una hora antes del anochecer. Entró sin llamar, co