Capítulo 17 – Primer beso robadoDespués del baño, Elena volvió a su habitación, con el cuerpo aún humeante por el vapor y las miradas.Pasó la tarde dando vueltas, tocándose el cuello donde la mordedura de Julian había dejado una cicatriz nacarada, recordando cómo Cassian se había puesto erecto bajo el agua, sin vergüenza, como una promesa.La noche cayó rápido. Sin cena —una nota deslizada bajo su puerta: «Noche libre. Descansa. Mañana, cacería.»Elena debería haber dormido.En lugar de eso, se puso un vestido —no la túnica blanca, no. Un vestido que había encontrado al fondo del armario, olvidado por alguna ocupante anterior. De terciopelo negro, corto, escotado, que le quedaba como un guante. No sabía por qué se lo ponía. Para quién.Sus pies descalzos la llevaron por los pasillos. La fortaleza estaba en silencio —demasiado silencio. Las antorchas ardían bajas. Pasó junto a la biblioteca, la sala del trono, el oratorio privado de los Blackwood.Fue allí donde lo encontró.Julian e
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