Camila no logró concentrarse en nada durante el resto del día. Después de salir de la cafetería, guardó cuidadosamente las copias de las fotografías que Leonardo le había entregado y regresó a su apartamento con una sensación extraña instalada en el pecho. Durante años había vivido con preguntas sin respuesta sobre su pasado, pero aquellas preguntas siempre habían parecido lejanas, casi imposibles de resolver. Ahora era diferente. Por primera vez tenía pistas reales. Pequeñas, confusas y probablemente insuficientes, pero reales. Existían nombres, fotografías y documentos. Existían personas que habían conocido a su madre y que claramente ocultaban algo. Y cuanto más pensaba en ello, más convencida estaba de que Alejandro llevaba mucho tiempo preparándose para una conversación que aún no se atrevía a tener. Sentada frente a la mesa de su cocina, extendió las fotografías una junto a otra. Observó el rostro de Valeria durante largos minutos. Había heredado muchas cosas de ella. El cab
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