Elly no respondió de inmediato. Sentía el cuerpo desprovisto de vigor, como si sus fuerzas se hubieran evaporado por completo con solo escuchar aquella interrogante. Con pasos vacilantes, se encaminó hacia el suntuoso sofá y se dejó caer sobre la fría superficie. Lupe, al percibir la profunda aflicción de su confidente, la secundó y se sentó a su lado, ofreciéndole esa presencia que invariablemente le infundía entereza.Elly inclinó la cabeza, contemplando sus propios dedos, los cuales entrelazaba con vehemencia para contener el temblor.—Tú lo sabes bien, Lupe… el primer hombre al que amé, y el único, ha sido Erick —articuló Elly con voz trémula. Los recuerdos del pasado, previos a que las falacias y las conspiraciones de Elena Vanderbilt los devastaran, volvieron a emerger, portando un dulzor que ahora se tornaba amargo.—¿Y en la actualidad? —inquirió Lupe, pretendiendo clarificar el sentir de Elly. Precisaba que su amiga fuera honesta consigo misma.Al confrontar la firmeza de Lup
Leer más