La puerta se abrió y Omar entró, por un segundo miró al interior, confundido, apagó la luz, dudando de él mismo.Salió al no ver a nadie.En ese momento, Samyra salió de su escondite, y salió, viendo como Omar iba a otro pasillo, subió las escaleras, tan rápido como le era posible.Samyra cerró la puerta de su habitación sin hacer ruido.Apoyó la espalda contra la madera durante unos segundos, respirando con fuerza, como si acabara de escapar de algo más grande que una casa.Sus manos temblaban. Pero no de miedo.De tensión. De adrenalina.Había funcionado. Todo.Se llevó la mano al pecho y sintió los documentos aún escondidos bajo su ropa.Seguían ahí. Reales.Dio un paso atrás, luego otro, y avanzó hacia el armario.No encendió todas las luces. Solo una lámpara tenue. Como si incluso la luz pudiera delatarla.Con movimientos rápidos, sacó una pequeña caja metálica del fondo de su maleta.Era antigua, desgastada, casi invisible entre la ropa.La abrió. Dentro había un compartimento oc
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