Cuando Samyra despertó aquella mañana, la habitación aún estaba sumida en una calma extraña.
Giró ligeramente la cabeza y lo vio. Omar seguía dormido.
Durante unos segundos permaneció observándolo en silencio.
Ya no era el hombre dominante que imponía su voluntad con una sola mirada. Tampoco el esposo que tantas veces la había hecho sentir atrapada.
Parecía simplemente un hombre cansado.
Vulnerable. Humano.
Por un instante, algo se removió dentro de ella.
Su corazón quiso recordar al Omar del q