Al día siguiente, Fahriye despertó mucho antes de que saliera el sol.Había pasado gran parte de la noche dando vueltas en la cama, incapaz de conciliar el sueño. Cada vez que cerraba los ojos, una misma pregunta aparecía en su mente.¿Y si los rumores eran ciertos?No quería pensar en ello. No quería permitir que aquellas palabras se metieran en su corazón, pero era imposible ignorar el miedo.Aquella mañana, la jequesa Alya llegó para acompañarla. También estaba Samyra, su madre, quien desde el primer momento había dejado claro que no permitiría que su hija enfrentara aquella situación sola.Las tres mujeres viajaron hasta uno de los hospitales más prestigiosos de la ciudad. Era un lugar elegante y discreto, reservado para miembros de las familias más importantes. Los pasillos eran amplios, silenciosos y perfectamente iluminados, pero para Fahriye aquel lugar parecía intimidante.Al bajar del automóvil, tomó aire profundamente.—Tengo miedo —admitió en voz baja.La jequesa Alya tomó
Leer más