Malik llegó tarde, cuando la cena estaba prácticamente llegando a su fin.
Apenas entró en el salón, encontró a Inaya esperándolo.
Ella levantó la mirada y, al verlo, sonrió.
—Por fin llegaste.
Malik intentó devolverle la sonrisa.
—Lo siento, amor. El trabajo se complicó más de lo que esperaba.
Inaya no sospechó nada.
Simplemente se acercó a él y tomó su brazo.
—No importa. Ya estás aquí.
Aquellas palabras hicieron que Malik sintiera todavía más culpa.
Regresaron juntos a casa.
Durante el trayec