Aquel mismo día, Omar condujo hasta la antigua casa de la familia Sahamsi.El trayecto transcurrió en completo silencio.Mientras avanzaba por las estrechas calles, recordó la primera vez que había cruzado aquella puerta. En ese entonces, la familia de Mohamed gozaba de estabilidad, respeto y una posición acomodada. Ahora, la realidad era completamente distinta.La fachada lucía deteriorada.La pintura de las paredes se desprendía poco a poco y el jardín, antes impecable, estaba cubierto de maleza. Las ventanas mostraban cortinas desgastadas y el portón chirrió al abrirse, como si hasta la casa hubiera envejecido junto con sus habitantes.Omar respiró hondo antes de tocar la puerta.Fue la madre de Mohamed quien abrió.Al verlo, sus ojos se abrieron con sorpresa.—¿Omar...? No esperaba verte.Él hizo una leve inclinación de cabeza en señal de respeto.—Buenos días, señora. Necesito hablar con Nayla.La mujer palideció.Había algo en la expresión de Omar que nunca había visto.No había
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