Omar abrió lentamente los ojos cuando el médico terminó de revisar los últimos resultados.
Durante unos segundos, nadie dijo una sola palabra.
Entonces el doctor levantó la vista y sonrió.
—Lo logramos.
Aquellas dos palabras bastaron para cambiar el ambiente por completo.
Todos los médicos presentes dejaron escapar un suspiro de alivio.
Después de tanto tiempo de incertidumbre, noches sin dormir y el temor constante de perder a Omar, finalmente podían decir que el tratamiento había sido un éxito