Luego de la cena, las mujeres llevaron a los bebés a la habitación para acostarlos.
Murad bostezaba mientras Samyra lo mecía en sus brazos, y la pequeña Fahriye ya dormía profundamente sobre el hombro de Nassira.
Las risas infantiles y el ambiente cálido hicieron que la casa se sintiera verdaderamente como un hogar.
Mientras tanto, en la sala principal, Omar, Phillip y los abuelos permanecieron conversando.
Un sirviente llevó café árabe y dátiles. El abuelo tomó una taza y, tras un largo silenci