Por la noche.
Después de la celebración, Elise y Aníbal se despidieron de todos.
La pequeña Adara se quedó con Samyra y Omar durante el fin de semana.
—No se preocupen por ella —dijo Samyra con una sonrisa mientras cargaba a la niña—. Disfruten estos días. Adara estará muy consentida.
Elise besó la frente de su hija.
—Mamá volverá muy pronto, mi amor.
La pequeña sonrió inocentemente y extendió los brazos hacia Samyra.
Aníbal tomó la mano de su esposa.
—Es hora de comenzar nuestra propia aventura