Elise creyó que Samyra iba a reír, pero cuando lo hizo, la expresión de su rostro fue más suave de lo esperado.No fue una risa nerviosa ni forzada, sino algo breve, contenido, como si por un segundo pudiera permitirse soltar el peso del día.Elise dudó un instante, pero luego se acercó y tomó su mano con delicadeza.—Samyra, perdona si te ofendí —dijo en voz baja—. A veces no mido mis bromas.Samyra negó de inmediato, apretando apenas sus dedos.—No me ofendes… es solo que… —hizo una pausa, bajando la mirada—. He estado muy estresada últimamente.Elise asintió, comprendiendo sin necesidad de más explicación.—Lo sé. Todos lo estamos. Desde que la nueva medicina no está dando resultados, el hospital está… diferente.Samyra soltó un leve suspiro.—Sí… demasiado incierto todo esto.Hubo un silencio breve entre ambas, de esos que no incomodan, pero pesan.Samyra fue la primera en romperlo.—¿Cómo está tu bebé?Elise parpadeó un segundo antes de responder.—Bien… la guardería me ayuda much
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