Apenas terminé de hablar de Cometa y la puerta de la sala se abrió con fuerza. Era Fiera, cara cerrada, frente sudada, parecía que había recorrido toda la oficina corriendo. Solo por su postura, ya sabía que venía mierda.—En serio, ya no aguanto más a esa maldita mujer, hermano —dijo Fiera.Tiró la gorra en el sofá y se quedó caminando de un lado a otro, con la mano en la barbilla. Igor y yo solo intercambiamos miradas. Estaba claramente fuera de sí.—¿Qué hizo Tatiana ahora? —pregunté.—Se pone con esas payasadas de querer hacerse la soltera en Instagram, publica fotos en bikini, el short metido en el culo, y cuando le digo algo, dice que es "su trabajo", que es "contenido". ¡Y todavía cree que tiene razón! —se desahogó Fiera.—Ya sabías cómo era ella, hermano… —dijo Igor.—No sabía una mierda. Pensé que era marketing, ahora veo que es personalidad. No quiere compromiso, quiere atención —dijo Fiera. —Me quedo como un idiota, hermano. Todo el mundo comentando sus fotos, diciendo barb
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