Diablo 👿
Me quedé allí unos treinta minutos. Sentado en el sofá de cemento en la parte alta del barrio, cerca de la barandilla de hierro, desde donde se ve toda la ciudad. Las luces allá abajo parpadeaban como si nada estuviera pasando, como si el mundo fuera tranquilo.
Pero dentro de mí, era guerra.
El cigarro ardía despacio entre mis dedos. Uno, luego otro. El viento soplaba suave, y el olor de la calle se mezclaba con el de mi rabia. No podía pensar con claridad. Solo sentir.
Hasta que sent