Diablo 👿
El cuartito trasero de la oficina estaba a oscuras, solo un hilo de luz entrando por la rendija de la ventana rota. El suelo sucio de sangre, la silla en medio de la sala, y Cometa atado a ella, temblando más que una hoja al viento.
Gemía bajo, con la boca hinchada y el ojo ya casi cerrado de tanto golpe. El olor a sudor, miedo y sangre llenaban el aire, pero allí dentro no cabía la piedad.
Me agaché despacio, apoyé el codo en el brazo de la silla y me quedé mirando bien al fondo de s