Ya basta, Godoy... Detente ahora o vas a arrepentirte el resto de tu vida.Es tu última oportunidad.Pero yo no podía siquiera moverme. El beso que me había dado Holden me había derretido el cerebro.Mis manos seguían golpeándolo con fuerza, en un estúpido intento por zafarme, pero él las inmovilizó contra la pared, impidiendo que pudiera apartarlo.Holden me besó con una desesperación que jamás había visto en él; con posesión, con urgencia, pero al mismo tiempo, con esa pasión que tanto lo caracterizaba... Y yo, a pesar de todo lo malo y de todo el dolor, cedí.Él se había vuelto mi mayor debilidad; era imposible negarme cuando me estaba besando así.A la mierda todo, corazón.De pronto, mis piernas se enroscaron alrededor de su cintura y él me sostuvo sin dejar de besarme, llevándome con agilidad hacia la habitación.La puerta se cerró a nuestro paso y no sé en qué momento me dejó caer sobre la cama, para luego subirse él, sin dejar caer todo su peso y con sus labios aún pegados a l
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