El resto de la cena transcurrió sin incidentes que nos preocuparan. Incluso hubo una subasta de cosas súper costosas e interesantes que ni siquiera sabía que existían, y Holden, para sorpresa de todos, y para mi horror absoluto, pujó por una antigua pero hermosa joya que había costado más que cualquier cosa que hubiera tenido en mi vida.
Por supuesto que la había ganado y todos, excepto por mi hermana, August y yo, lo felicitaron por aquello. Luego, el muy tonto me la puso en el cuello, complet