Capítulo 73 — Bianca. Siempre Bianca.
Ni siquiera pude cerrar los ojos cuando la puerta se abrió de golpe una vez más, haciendo que pegara un brinco en la cama.
¿Acaso en mi vida es ilegal el descanso?
Holden irrumpió en la habitación como un huracán demoledor, con los ojos bien abiertos, el cabello desordenado y su camisa blanca arrugada.
Aun así se veía atractivo.
—¿Dara, estás bien? —me preguntó, llegando a mi lado de un salto—. ¿Te duele algo? ¿Tienes hambre? ¿Qué dijo el doctor?
—Holden, respira —lo interrumpí, intentando calm