Capítulo 80 — Cena clandestina.
Me desperté en medio de la oscuridad, sintiendo cómo el brazo de Holden se posaba sobre mi cintura y el calor de su pecho se presionaba contra mi espalda.
La habitación estaba en penumbras, solamente iluminada por un rayito de luz proveniente del baño. Me sentía en paz; todo estaba en silencio y solo tenía que volver a dormir.
Pero mi estómago claramente tenía otros planes, recordándome que no había comido nada en todo el día.
Maldición.
Con cuidado de no despertar al castaño, me deslicé fuera