Capítulo 79 — El inicio de mi destrucción.
Ya basta, Godoy... Detente ahora o vas a arrepentirte el resto de tu vida.
Es tu última oportunidad.
Pero yo no podía siquiera moverme. El beso que me había dado Holden me había derretido el cerebro.
Mis manos seguían golpeándolo con fuerza, en un estúpido intento por zafarme, pero él las inmovilizó contra la pared, impidiendo que pudiera apartarlo.
Holden me besó con una desesperación que jamás había visto en él; con posesión, con urgencia, pero al mismo tiempo, con esa pasión que tanto lo car