Después del inconveniente, Holden se mantuvo a mi lado como un escudo humano, su mano siempre en mi espalda o tomando la mía, observando sus alrededores, con su presencia constante y tranquilizadora.Por fortuna, la madre de Bianca no nos volvió a molestar y mantuvo su distancia.Mis padres llegaron poco después del encuentro con Amira, vestidos de acuerdo a la situación y, aunque emocionados, fingían una calma que no los acompañaba.—¡Señor y señora Godoy! —exclamó Holden, recibiéndolos con su mejor sonrisa—. Se ven increíbles, ¿no es cierto, amor?—Sí —respondió, sonriendo—. Mamá, papá, me alegra que estén aquí.Disfruten de ver cómo otros sí me valoran.Aunque no sepan que todo es una farsa.Mamá claramente se sentía extraña estando en un lugar como este, pero aun así asintió y sonrió con un poco más de calma.—Todo está hermoso, Holden... Nunca habíamos estado en un lugar así.—Pues acostúmbrense, suegra —le dijo él—. Este es el inicio de su nueva vida —y entonces giró la cabeza p
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