Cerré los ojos y, dejándome llevar, me deslicé por todo el lugar, tomándome mi tiempo y descansando cuando debía.Por supuesto, en uno de esos descansos apareció Amira a mi lado.—¿Se te olvidó cómo se patina, Adara? —Su voz, siempre venenosa, había arruinado toda la paz que mi cuerpo acumuló en pocos minutos—. No te preocupes, hermana, siempre puedes agarrarte de la baranda para que no te caigas.¡Si yo siempre he sido mejor que tú en el hielo!—Gracias por la preocupación —respondí sin mirarla y haciendo un giro suave.No dejaría que ella arruinara mi día una vez más.Holden y August se unieron a nosotras poco después. Y Amira, sintiendo que era el momento para lucirse, comenzó su espectáculo.Aquí vamos…—¡August, cariño, mira esto! —lo llamó, lanzándose al hielo en un movimiento rápido y lleno de energía—. Es como montar en bicicleta, nunca se olvida... Claro, cuando tienes un talento natural.En un momento hizo un intento de salto, un axel sencillo. Su técnica era forzada e inest
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