El aire fuera del club era incluso más helado que el de la pista.
¿O soy solo yo?
Amira, con los brazos cruzados y la mandíbula todavía tensa por lo que le había dicho Holden en la cena, se giró hacia mí con una falsa amabilidad.
Ella solo quería alejarme de él.
—Vamos, Adara. Ya es tarde y mamá se preocupará si no llegas con nosotros. —Abrió la puerta del auto de August, ahora con un gesto de fastidio—. Sube.
En otras circunstancias, jamás me habría subido con ella en el mismo auto, pero ahora