C47-LA RESPETASEl aire en la cocina se vició al instante.Santiago se puso delante de Emma bloqueando cualquier ángulo de visión de su padre hacia ella y el ambiente pasó de la calidez doméstica a una zona de guerra.—Es una mujer, no una empleada. Y lo que pase en esta cocina, padre, no es de tu incumbencia.Esteban soltó una risa seca, desprovista de humor y se acercó un paso más, ignorando la tensión palpable.—¿De mi incumbencia? Esta casa es mi terreno, Santiago. Y esta gringa no es más que obstaculo que te está nublando el juicio. Mira cómo te tiene... perdiendo el tiempo. Los Carrera no juegan a la casita.Santiago clavó sus ojos en su padre, manteniendo un silencio que pesaba más que cualquier amenaza, cuando habló, su voz salió arrastrada, cargada de una frialdad que helaba la sangre.—No es ninguna gringa, se llama: Emma, asi que la respetas. Y si sigues poniéndome a prueba, papa, vas a terminar fuera de este rancho antes de lo que crees.Esteban no parpadeó; en su lugar, d
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