C43- QUIERO QUE ME HABLES DE KSENIA
Después de que Santiago le hiciera el amor, Emma se quedó acostada boca arriba mirando el techo en silencio, con las piernas todavía enredadas en las sábanas y sintiendo el pecho de él subir y bajar cansado contra su costado.
Ninguno de los dos dijo nada por un buen rato, disfrutando de la tregua.
Finalmente, Santiago le dio un beso tierno en el hombro, se levantó de la cama y se puso los pantalones sin molestarse en abrochárselos.
—No voy a trabajar hoy —le s