C41-¡SANTIAGO CARRERA ESTÁ VIVO!
TEXAS.
La respiración del hombre era el único sonido constante en el hangar de lámina galvanizada, roto apenas por el crujido del metal bajo la presión de sus ataduras.
La luz amarillenta recortaba las figuras de James y Lucien Stanton, impecables en sus trajes oscuros a pesar del polvo flotando en el aire de la frontera texana.
A unos pasos, Dominic sostenía una carpeta de la Interpol con la mano enguantada, sus ojos fijos en el charco de saliva y sangre que se