178. Cada promesa tiene un refugio.
La tarjeta permaneció entre mis dedos durante varios segundos mientras el viento agitaba suavemente la flor silvestre apoyada sobre la baranda. Volví a leer aquella única frase con la esperanza de encontrar un significado distinto, uno menos inquietante, aunque cada palabra conservaba exactamente el mismo peso."Disfruten este lugar. Los recuerdos felices también dejan huellas."Adrián tomó la tarjeta con calma y la observó por ambos lados. El papel era común, la tinta pertenecía a una lapicera azul y la caligrafía mostraba una prolijidad casi meticulosa.—No hay ninguna firma.Negué despacio.—Tampoco una amenaza.Él levantó la vista hacia el bosque que rodeaba la cabaña.—Alguien quiere que sepamos que estuvo acá.Guardé silencio.La inquietud comenzaba a instalarse lentamente dentro de mí, aunque me obligué a respirar con tranquilidad. Habíamos elegido ese viaje para alejarnos del miedo, y me negaba a permitir que unas pocas palabras destruyeran la paz que tanto nos había costado r
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