173. La mujer que regresó del pasado.
Los disparos cesaron con la misma brusquedad con la que habían comenzado.
El estruendo dejó paso a un silencio inquieto, interrumpido únicamente por el sonido de los vidrios que seguían cayendo sobre el piso de madera.
Adrián continuaba cubriéndome con su cuerpo.
Sentía el ritmo acelerado de su respiración junto a la mía. Sus brazos seguían rodeándome con firmeza, aunque sus ojos permanecían atentos a cada movimiento que se producía dentro de la casa.
Le acaricié el rostro.
—Estoy bien.
Él apoy