177. Donde empieza el hogar.
El amanecer llegó despacio, tiñendo el lago de tonos dorados que entraban por el amplio ventanal de la cabaña. La luz avanzó sobre el piso de madera hasta alcanzar la cama, donde permanecía envuelta entre las sábanas con la sensación de haber dormido profundamente por primera vez en mucho tiempo.
Abrí los ojos lentamente.
Durante unos segundos permanecí inmóvil, disfrutando de aquella tranquilidad desconocida. Escuchaba el canto de los pájaros, el rumor del agua golpeando suavemente la orilla y