143. Recorrió lentamente el bosque con la vista.
La caja pesaba más de lo que parecía.
Adrián la sostuvo entre las manos durante unos segundos sin intentar abrirla. La madera conservaba un color oscuro a pesar del paso de los años y las esquinas estaban reforzadas con pequeñas piezas de hierro que apenas mostraban señales de óxido. Mi padre la había preparado para permanecer enterrada durante mucho tiempo.
El murmullo del arroyo acompañaba el silencio de los tres.
Sentía el corazón golpeándome el pecho con una fuerza incómoda.
Había esperado