30. DOS MINIS RENÉ
Cristina no sabía en qué momento René dejaría de impresionarla, porque ya tenía entendido que era un hombre completamente impredecible. Pero haber comenzando la mañana con un beso de aquel calibre la atontó, y no supo cómo continuar.René no había olvidado la noche anterior.¿Y ella sería capaz de olvidarlo también? No lo creía. El beso movió cosas dentro de ella porque era igual, pero más suave, que el beso que compartieron tan solo horas atrás. René colocó la servilleta en sus piernas y si hacía otra cosa como esa Cristina se desmayaría, pero de la impresión.Sin embargo, René continuaba como si nada. Eso fue lo que más le impresionó, y todavía no sabía por qué.—Eh —Maite se aclaró la garganta y sonrió hacia los dos—. ¿Cómo amaneciste, Cristina? ¿Alguna novedad con mis sobrinos?Cristina se arregló en el asiento. Estaba aterrada que los presentes miraran su claro sonrojo, pero eso era lo que hizo sonreír cómplice a la propia Maite en ese lado. No sabía qué responder, todavía seguía
Leer más