29. SIN ESCAPE DE SUS LABIOS
Cuando René tocó sus labios de esa manera, Cristina dejó caer la jarra al suelo y perdió el conocimiento. Delicadamente al principio él la besaba como sólo un hombre con experiencia podría hacerlo, como un hombre que sabía lo que hacía podría, mientras la atrapaba con sus fuertes manos y la ayudaba a seguirle el ritmo con su lengua y sus labios tan sedosos como había soñado.
Cristina no sabía besar tan bien como él, pero no fue un impedimento para tener a René devorándole la boca en ritmos plac