11. SOSPECHOSO DESEO
«¿En dónde estoy?»Fueron los pensamientos de Cristina en la inconciencia. Todo su cuerpo dolía, tanto, como para ahuyentar cualquier intento de recuperar la fuerza.Luego de pequeños parpadeos, en sonido intermitente de su pulso llenaba toda la habitación oscura, que apenas y si podía distinguir. Cristina no podía abrir los ojos, pero la conciencia empezaba a florecer, a sentir el silencio que solo lo acompañaba el silencio que la atormentaba. «¿Dónde estoy?» Cristina tampoco recordaba lo que había ocurrido, tampoco si en donde estaba era una clínica, porque el olor a cloro la despertaba más y más rápido. Cristina no tenía cómo despertarse.Hasta que…Alguien entró a la habitación. No había palabras, pero Cristina sentía aquellos pasos cerca de su cama. Un momento después, escuchó una pequeña risa. Las voces sonaron lejanas, muy lejanas. Pero fue claro para ella. Algo se apretó en la almohada donde estaba recostada. El olor de un perfume de mujer entró en su pensamiento. Cristina int
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